Salina Cruz, Oaxaca. Una preocupante fuga de combustóleo encendió este martes las alarmas en Salina Cruz, luego de que habitantes denunciaran el avance de escurrimientos de hidrocarburo provenientes presuntamente de una línea de conducción de Petróleos Mexicanos (Pemex), generando temor por posibles afectaciones a la salud, el medio ambiente y la actividad pesquera de la región.
Desde las primeras horas de la mañana, vecinos de las colonias Lomas de Galindo y Jesús Rasgado reportaron la presencia de una sustancia oscura y con fuerte olor a combustible que comenzó a desplazarse por diversos puntos de la zona, provocando inquietud entre las familias que habitan cerca del área afectada.
De acuerdo con los testimonios, se trata de combustóleo, un derivado pesado del petróleo considerado altamente contaminante. Los habitantes aseguran que el material continúa extendiéndose y advierten que podría alcanzar más zonas si no se aplican medidas urgentes de contención.

La situación ha generado especial preocupación debido a que la fuga estaría relacionada con una línea que conecta la Refinería “Antonio Dovalí Jaime” con la terminal marítima de Pemex. Según los denunciantes, el hidrocarburo ya habría llegado a sectores cercanos a Bahía La Ventosa, una de las áreas costeras más importantes de la región.
Las recientes lluvias y el fenómeno de mar de fondo podrían convertirse en los peores aliados de la contaminación. Habitantes y pescadores advierten que el agua podría arrastrar el combustóleo hasta el mar, provocando un impacto ambiental de gran magnitud en las costas del Istmo de Tehuantepec.
La posibilidad de que el hidrocarburo alcance zonas marinas mantiene en alerta a las comunidades pesqueras, que temen pérdidas económicas y daños irreversibles a especies que habitan en la zona.
“Si llega al mar, el problema podría ser mucho mayor de lo que estamos viendo ahora”, señalaron algunos pobladores preocupados por el avance del contaminante.

Mientras el combustible continúa generando preocupación entre los habitantes, vecinos exigieron la intervención urgente de Pemex y de las autoridades ambientales para detener la fuga, realizar una evaluación de daños y evitar que la contaminación se extienda a otras áreas.
La emergencia ha despertado nuevamente cuestionamientos sobre el estado de la infraestructura petrolera en Salina Cruz, una ciudad que en diversas ocasiones ha enfrentado incidentes relacionados con instalaciones energéticas.
Por ahora, la incertidumbre crece entre la población, que observa con preocupación cómo el hidrocarburo avanza mientras esperan una respuesta contundente de las autoridades responsables.



